Desde el principio, la terapia de luz encontró su lugar entre el arsenal de médicos modernos. La terapia de luz se introdució notablemente en 1903; en este año el médico Dr. Niels Finsen recibió un premio Nobel de Medicina por su investigación y aplicación.

Es un tratamiento que estimula el cuerpo para curarse por ejemplo en caso de úlceras en las piernas. Las quemaduras graves (segundo grado) se curan más rápidamente y también el tratamiento demuestra beneficios en la cicatrización.

 

Los científicos han identificado varios efectos biológicos que se pueden referir a la estimulación de la luz:

 

La activación de la producción de ATP (un importante almacenamiento y mecanismo de transferencia de energía en el cuerpo humano)

Apoyo para la multiplicación de las fibras de colágeno

La potenciación de enzimas específicas implicadas en la regeneración celular

Apoyo al sistema linfático para la regeneración celular

Un efecto beneficioso para la formación de nuevos vasos sanguíneos

Creación de un aumento significativo de la síntesis de ADN y proteínas

 

Actualmente, la luz polarizada visible se está usando para el tratamiento en casos como las quemaduras severas de segundo grado, úlceras de piernas, psoriasis, eczema y acné, así como aplicaciones cosméticas para líneas finas, patas de gallo, poros gruesos en la cara e incluso celulitis.

 

 

 

Las fotos:

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