Cada vez que miras con cariño a los ojos de tu perro, aumenta su nivel de oxitocina, la "hormona de fijación".

La oxitocina se conoce desde hace tiempo como "la hormona del amor" y la "hormona del abrazo", porque nosotros (y nuestras mascotas) la liberamos cuando abrazamos, tocamos o miramos con amor a los ojos de alguien.

Un estudio dirigido por el Prof. Outi Vainio, de la Universidad de Helsinki en Finlandia y publicado en la revista Frontiers in Psychology  señaló que un mayor nivel de oxitocina en los perros hace que prefieran rostros sonrientes en lugar de amenazadores.

Para confirmar este fenómeno, los científicos midieron el tamaño de sus pupilas. "Fuimos de los primeros investigadores en el mundo en utilizar las mediciones de las pupilas en la evaluación de los estados emocionales de los perros", dice el profesor Vainio. "Este método anteriormente solo se había utilizado en humanos y simios".

Los perros tienden a centrarse más en los aspectos más llamativos de una situación social, como señales aterradoras en una situación peligrosa. Sin embargo, la oxitocina pareció anular este instinto de supervivencia; los perros que recibieron oxitocina estaban mucho más interesados ​​en las caras sonrientes que en las amenazantes.

Estos resultados respaldaron su respuesta emocional, que también fue alterada. Sin oxitocina, respondieron emocionalmente más a caras enfadadas - sus pupilas se dilataron más - mientras que cuando estaban bajo la influencia de la hormona, respondieron más a caras sonrientes.

Perro4