La pérdida de sueño es especialmente alarmante dado su estatus como un factor de riesgo significativo para accidentes de tráfico y percances médicos, además de representar un peligro para la salud.

Un estudio supervisado por Prof. Paul Whitney y destacado por Medical News Today, examinó las capacidades cognitivas de 49 adultos sanos (de un promedio de 27 años) con privación de sueño. Los 34 fueron asignados a un grupo de privación de sueño (un período de 38 horas sin dormir), mientras que 15 fueron asignados a un grupo de control (dormían normalmente).

El grupo de investigación de Paul Whitney, el profesor de psicología en la Universidad Estatal de Washington en Pullman, también descubrió una variación genética que explica por qué algunas personas realizan ciertas tareas cognitivas mucho mejor que otras después de haber perdido el sueño.

Whitney y su equipo también analizaron el genotipo en los participantes y dividieron el grupo privado de sueño en tres subgrupos, según tres variantes de un gen llamado DRD2.

Para evaluar las capacidades cognitivas de los participantes realizaron una tarea antes y después de la intervención, usando una pantalla de ordenador y el ratón. En el medio de la tarea hicieron un "cambio" atencional en el medio de la tarea, algunos participantes se confundieron y tuvieron un desempeño pobre en la "nueva" tarea.

"Nuestro trabajo muestra que hay personas resistentes a los efectos de la falta de sueño en pruebas de flexibilidad cognitiva. Sorprendentemente, estas mismas personas son tan afectadas como cualquier otra persona en otras tareas que requieren diferentes capacidades cognitivas, como mantener el enfoque" dice Whitney.

"Esto confirma algo que sospechamos desde hace tiempo", agrega, "a saber, que los efectos de la privación del sueño no son de naturaleza general, sino que dependen de la tarea específica y los genes de la persona que realiza la tarea".

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