En un nuevo estudio publicado en la revista Nature Neuroscience y Science daily, de la Universidad de Calgary han descubierto que la transmisión del estrés a los semejantes puede cambiar el cerebro de la misma manera que el estrés real. Este estudio en modelos animales, también demostró, que los efectos del estrés en el cerebro de hembras son reversibles vía interacción social. Este fenómeno no fue registrado en caso de machos.

"Los cambios cerebrales asociados con el estrés apuntan muchas enfermedades mentales, incluyendo el trastorno de estrés postraumático, trastornos de ansiedad y depresión", dice Bains, profesor en el Departamento de Fisiología y Farmacología: "Estudios recientes han demostrado que el estrés y las emociones pueden ser contagiosas".

El equipo de investigación de Bains estudió los efectos del estrés en parejas de ratones machos o hembras. Quitaron un ratón de cada par y lo expusieron a un estrés leve antes de devolverlo a su compañero. Luego examinaron las respuestas del cerebro al estrés en cada ratón. El cerebro tanto del ratón estresado, como de su compañero fueron alterados de la misma manera.

Otro beneficio de interacción social es su capacidad para amortiguar los efectos de los eventos adversos. El equipo de Bains también encontró posibilidades selectivas para amortiguar el estrés. Los efectos del estrés de las hembras se redujeron casi a la mitad con el tiempo pasado con un compañero no afectado. Éste no se observó en machos.

Esta investigación del laboratorio de Bains indica que el estrés y las interacciones sociales están muy relacionadas. Las consecuencias de estas interacciones pueden ser duraderas y afectar los comportamientos en un momento posterior.

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