El riesgo de enfermedad de Alzheimer (EA) aumenta con la edad y carece de opciones farmacológicas eficaces. El estudio de Hill y col. que va a salir en abril 2019 en Neurobiology of Aging informa sobre una asociación entre la adherencia a la dieta de estilo mediterráneo y la incidencia reducida de la enfermedad de Alzheimer.

Su equipo realizó búsquedas en la literatura científica publicada en los últimos 20 años (desde 1 de enero de 1997 hasta 12 de septiembre de 2017) sobre personas adultas,informaron sobre la ingesta dietética/nutricional y los biomarcadores de EA. Los estudios limitaron las inferencias causales de los hallazgos publicados disponibles. Un total de 2726 registros fueron seleccionados, 15 estudios cumplieron con los criterios (11 en Estados Unidos, 2 en Suecia, 1 en China y 1 en Australia).

En AD, el inicio de los síntomas clínicos se puede preceder por una fase preclínica de cambios cerebrales neuroquímicos, neuropatológicos, funcionales y estructurales. Por lo tanto, la identificación de la divergencia presintomática del envejecimiento cerebral normal es importante ya que puede servir como un marcador para la detección temprana de personas que pueden beneficiarse de las estrategias de intervención preventiva. El centro de la patogénesis de la EA es la proliferación, agregación y deposición de 2 proteínas en el cerebro: beta-amiloide (Aβ) y la proteína tau asociada a los microtúbulos.

Se identificó una heterogeneidad sustancial en las medidas dietéticas y biomarcadores de la EA, aunque los estudios se ajustaron a una batería similar de covariables de estilo de vida demográficas y físicas. La suplementación con vitamina D/ ácido fólico/ω-3 y la adherencia a un patrón dietético se asoció con una reducción de los biomarcadores de la EA. A la inversa, un subproducto dietético de alimentos con alto índice glucémico y alto en grasas saturadas se asoció con un aumento de los biomarcadores de la EA.

Existe la evidencia que informa sobre el efecto de la dieta sobre la prevalencia de la EA, esta revisión sistemática y el metanálisis respaldan la idea de que la dieta y la nutrición muestran un potencial para la prevención no farmacológica.

Los datos indican que la dieta puede influir en la progresión de la EA, y la revisión de Hill y colectivo apoya la noción de una posible relación fisiopatológica, como se ha descrito en varios estudios clínicos hasta la fecha. Los hallazgos de este estudio sugieren que la adherencia a un patrón dietético se asocia con una reducción de los biomarcadores de la EA y la patología posterior. A la inversa, la adherencia a una dieta alta en glucemia y alta en grasas saturadas se asoció con un aumento en la carga de biomarcadores de EA.

Referencias:

Diet and biomarkers of Alzheimer's disease: a systematic review and meta-analysis, Neurobiology of Aging, 2019, 76, 45-42

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