En dos estudios, los investigadores han utilizado herramientas genómicas de vanguardia para investigar los posibles efectos sobre la salud de la exposición a la radiación ionizante, un carcinógeno conocido, del accidente de 1986 en la central nuclear de Chernóbil, en el norte de Ucrania.

Los hallazgos, publicados en torno al 35 aniversario del desastre, provienen de equipos internacionales de investigadores dirigidos por investigadores del Instituto Nacional del Cáncer (NCI), parte de los Institutos Nacionales de Salud. Los estudios fueron publicados en la revista Science y destacados en ScienceDaily.

El accidente de Chernóbil expuso a millones de personas en la región circundante a contaminantes radiactivos. Los estudios han proporcionado gran parte del conocimiento actual sobre los cánceres causados por las exposiciones a la radiación de los accidentes de las centrales nucleares. La nueva investigación se basa en esta base utilizando secuenciación de ADN de próxima generación y otras herramientas de caracterización genómica para analizar bioespecímenes de personas en Ucrania que se vieron afectadas por el desastre.

El primer estudio investigó si la exposición a la radiación resulta en cambios genéticos que pueden pasar de padres a su descendencia, como han sugerido algunos estudios en animales. Se analizaron los genomas completos de 130 personas nacidas entre 1987 y 2002 y sus 105 padre/s. Uno o ambos de los padres habían sido trabajadores que ayudaron a limpiar el accidente o habían sido evacuados porque vivían cerca del lugar del mismo.

Los investigadores analizaron los genomas de niños adultos para un aumento en un tipo particular de cambio genético heredado conocido como mutaciones de Novo. Las mutaciones de Novo son cambios genéticos que surgen aleatoriamente en  espermatozoides y óvulos y pueden transmitirse a sus crías pero no se observan en los padres.

No hubo evidencia de un aumento en el número o tipos de mutaciones de Novo en sus hijos nacidos entre 46 semanas y 15 años después del accidente. El número era muy similar al de la población general con características comparables. Como resultado, los hallazgos sugieren que la exposición a la radiación ionizante del accidente tuvo un impacto mínimo, si existe, en la salud de la generación posterior.

"Consideramos que estos resultados son muy tranquilizadores para las personas que vivían en Fukushima en el momento del accidente en 2011", dijo el Dr. Chanock, uno de los autores del estudio. "Se sabe que las dosis de radiación en Japón han sido más bajas que las registradas en Chernóbil."

En el segundo estudio, los investigadores utilizaron la secuenciación de próxima generación para perfilar los cambios genéticos en los cánceres de tiroides que se desarrollaron en 359 personas expuestas cuando eran niños o en el útero para ionizar la radiación del yodo radiactivo (I-131) liberada por el accidente nuclear de Chernóbil y en 81 individuos no expuestos nacidos más de nueve meses después del accidente. El aumento del riesgo de cáncer de tiroides ha sido uno de los efectos adversos para la salud más importantes observados después del accidente.

La energía de la radiación ionizante rompe los enlaces químicos en el ADN, lo que resulta en una serie de diferentes tipos de daño. El nuevo estudio destaca la importancia de un tipo particular de daño al ADN que implica roturas en ambas hebras de ADN en los tumores tiroideos. La asociación entre las roturas de doble hebra del ADN y la exposición a la radiación fue más fuerte para los niños expuestos a edades más tempranas.

Se identificaron a los conductores en más del 95% de los tumores. Casi todas las alteraciones involucraron genes en la misma vía de señalización, llamada vía de proteína quinasa activada por mitógenos (MAPK), incluyendo los genes BRAF, RAS y RET.

El conjunto de genes afectados es similar al que se ha divulgado en estudios previos de cáncer de tiroides. Sin embargo, los investigadores observaron un cambio en la distribución de los tipos de mutaciones en los genes. Específicamente, en el estudio de Chernóbil, los cánceres de tiroides que ocurrieron en personas expuestas a dosis de radiación más altas cuando eran niños eran más propensos a resultar de fusiones genéticas (cuando ambas hebras de ADN se rompen y luego las piezas equivocadas se unen de nuevo), mientras que las de personas no expuestas o aquellas expuestas a bajos niveles de radiación eran más propensas a resultar de mutaciones puntuales (cambios de un solo par de bases en una parte clave de un gen).

Chernóbil 2