Las personas mayores con un sentido del olfato en declive, no tienen una capacidad olfativa completamente amortiguada para los olores en general, simplemente depende del tipo de olor.

Los Investigadores de la Universidad de Copenhague llegaron a esta conclusión después de examinar la percepción de la intensidad de los olores comunes de los alimentos de un gran grupo de daneses mayores. El estudio fue publicado en Food Quality and Preference y destacado en ScienceDaily.

Las personas mayores no perciben los olores como antes, es algo con lo que muchos pueden identificarse y también se ha demostrado científicamente. El sentido del olfato comienza a disminuir gradualmente a partir de los 55 años aproximadamente. Hasta ahora, se creía que el sentido del olfato disminuía en gran medida con la edad, sin embargo, un estudio de la Universidad de Copenhague informa que ciertos olores de los alimentos se ven significativamente más afectados que otros. Los participantes de la prueba incluyeron a 251 daneses de entre 60 y 98 años y un grupo de control que constaba de 92 personas de entre 20 y 39 años.

"Nuestro estudio muestra que la disminución del sentido del olfato entre los adultos mayores es más compleja de lo que se creía. Si bien su capacidad para oler la carne frita, las cebollas y los champiñones es marcadamente más débil, huelen a naranja, frambuesa y vainilla tan bien como los adultos más jóvenes. Un sentido del olfato en declive en los adultos mayores parece bastante específico del olor. Lo que es realmente interesante es que cuánto te guste un olor no depende necesariamente de la percepción de la intensidad", dice Eva Honnens, la investigadora principal del estudio.

Por ejemplo, el gusto por la carne frita, las cebollas y los champiñones no pareció verse afectado en gran medida, a pesar de que se observó la mayor disminución en la percepción de intensidad para estos olores específicos. También la capacidad de oler el café disminuyó, entre otras cosas, aunque no les gustó el aroma del café en la misma medida que a los adultos más jóvenes.

"Esto puede deberse al hecho de que se trata de olores de alimentos comunes en los que el sabor salado o umami es un elemento de sabor dominante. Es ampliamente reconocido que el sabor básico más afectado por el envejecimiento es el salado. Dado que el gusto y el olfato están fuertemente asociados cuando se trata de respecto a la comida, nuestra percepción del aroma puede verse alterada si, para empezar, la percepción del sabor de la sal se deteriora ", explica Eva Honnens de Lichtenberg Broge.

Las cifras muestran que la mitad de los mayores de 65 ingresados ​​en hospitales daneses están desnutridos. Lo mismo se aplica a uno de cada cinco residentes de hogares de ancianos. Si bien el sentido del olfato es importante para estimular el apetito y también nuestros niveles de serotonina, según Eva Honnens de Lichtenberg Broge, su estudio demuestra que la sensibilidad del sentido del olfato no tiene por qué ser decisiva.

"Nuestros resultados muestran que mientras un olor a comida sea reconocible, su intensidad no determinará si te gusta o no. Entonces, si uno quiere mejorar las experiencias de comida de los adultos mayores, es más relevante prestar atención a lo que disfrutan.” concluye Eva Honnens.

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